DISCURSO DE GIORGOS MARINOS, MIEMBRO DEL POLITBURÓ DEL COMITÉ CENTRAL DEL KKE EN EL ENCUENTRO INTERNACIONAL DE PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS EN LA INDIA
KKE
Agradecemos al Partido Comunista de India (Marxista) y al Partido Comunista de India por acoger y organizar el encuentro de los Partidos Comunistas y Obreros. La realización del Encuentro Internacional por primera vez en Asia es un paso importante. Aparte de otros asuntos señala nuestra solidaridad con los pueblos de la región que se encuentran cada vez más en el centro de los planes y antagonismos imperialistas, con la lucha de los Partidos Comunistas que a menudo se enfrentan a condiciones extremamente difíciles, persecuciones, discriminaciones, asesinatos.
El análisis de los acontecimientos en relación con la crisis capitalista va a enriquecer nuestra experiencia y contribuir en el desarrollo de la lucha de los comunistas.
Los comunistas examinan la crisis capitalista, sus causas y consecuencias, las condiciones que crea para el desarrollo de la lucha ideológica, política y de masas.
Sin embargo, la concentración de la atención en la crisis capitalista no debe distraernos del desarrollo capitalista en el período anterior que dio lugar a los factores que condujeron a la crisis.
Los trabajadores tienen la obligación de tratar el desarrollo capitalista de manera unificada, en todas las fases del ciclo económico y sacar conclusiones.
El capitalismo no es peligroso sólo en la fase de la crisis, de la recesión económica. Es peligroso en general porque en todas las fases se caracteriza por la explotación de la fuerza de trabajo, la plusvalía que sale del trabajo no retribuido, la búsqueda de beneficio capitalista que es la vida del sistema.
En condiciones de crecimiento de la economía, de ampliación de la producción y de aumento de la riqueza producida por los trabajadores, el gran capital ha aprovechado de los frutos del crecimiento y ha aumentado sus ganancias y poder.
Las ganancias de los industriales, los banqueros, los armadores y de otros sectores de la plutocracia y el fortalecimiento del capital monopolista son enormes.
Al contrario, los trabajadores se enfrentan a desempleo alto, congelación de salarios y pensiones, aumento de la edad de jubilación, degradación del derecho a la educación, a la salud, al bienestar, al deporte, a la cultura, y a las graves consecuencias debido a la liberalización de sectores y ramas de la economía y las privatizaciones.
Estas tendencias no se manifiestan solamente en los países capitalistas que ocupan una posición intermedia, subordinada en la pirámide imperialista. Se manifiestan también en los EE.UU., en la UE en su conjunto, como unión imperialista interestatal, y en todo el mundo capitalista.
En este terreno se crearon las condiciones de la crisis y los Partidos Comunistas tienen el deber de luchar para realzar las causas verdaderas y revelar las afirmaciones falaces de la Socialdemocracia y de los oportunistas que usan pretextos para preservar el capitalismo y encubrir sus contradicciones insuperables.
No caben retrocesos. La lucha ideológica-política debe intensificarse.
Debemos responder decisivamente a las alegaciones de las fuerzas burguesas y oportunistas, sobre todo del Partido de la Izquierda Europea (PIE) y Die Linke, que tiene un papel protagonista en la promoción de las posiciones del capital a la clase obrera. Debemos responder a la nueva ola de anticomunismo que se está desarrollando en ocasión del XX aniversario de la contrarrevolución con el pleno apoyo de fuerzas liberales, socialdemócratas y oportunistas.
En primer lugar, la alegación que la crisis es exclusivamente producto de la gestión neoliberal esconde la verdad, exonera al capitalismo de sus responsabilidades y exculpa a la socialdemocracia.
Las crisis capitalistas afligen el sistema desde el siglo XIX y son sistemáticas pasando de la etapa del capitalismo al imperialismo.
Para prevenir y evitar la crisis se han utilizado todos los modos de gestión.
Se ha probado el apoyo de la actividad empresarial estatal y la intensificación de la demanda según las recetas keynesianas.
Se han probado recetas neoliberales y mezclas de políticas socialdemócratas y liberales.
Sin embargo las leyes que rigen el capitalismo persisten.
Las crisis económicas de sobreproducción se manifestaron en todos los períodos independientemente del modo de gestión.
Las reestructuraciones capitalistas que iniciaron después de la crisis de 1973 y se ampliaron en la década de 1990 no fueron una casualidad.
Su objetivo era afrontar los problemas de reproducción del capital y de retraso del desarrollo capitalista. Estos cambios responden a las necesidades internas del sistema para la mayor centralización y rentabilidad del capital a través de la liberalización de los mercados, la libre circulación del capital, de las mercancías, de los servicios, de las manos de obra.
Pero esta gestión también perdió su dinámica y condujo a la crisis económica.
En segundo lugar, la caracterización de la crisis como financiera y la teoría del capitalismo-casino ocultan las verdaderas causas y se desmienten por los hechos puesto que la crisis ha abarcado todas las esferas de la economía.
La historia de las crisis ha demostrado que pueden manifestarse al principio en el sistema financiero pero se basan en la sobreacumulación de capital que se realiza en la esfera de la producción.
Los préstamos dudosos concedidos por los bancos y otras compañías financieras en los EE.UU respondían a una necesidad específica.
Es necesario dar una salida a capitales sobreacumulados que encerraban plusvalía creada por la explotación de la fuerza de trabajo, por el trabajo no remunerado, en la producción.
Es necesario dar una salida a los capitales sobreacumulados y continuar la reproducción ampliada, superando los problemas del poder adquisitivo de las familias obreras-populares a través de préstamos para la compra de casa o para otras necesidades.
El análisis de los asuntos complejos de la reproducción del capital social requiere estudio exhaustivo de las relaciones entre el capital industrial, comercial y bancario, teniendo en cuenta que en la época del imperialismo, y aún más en estos días, se ha avanzado la fusión del capital industrial y del capital bancario, el desarrollo del capital financiero.
La verdadera causa de la crisis es la agudización de la contradicción básica del capitalismo, la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista de sus resultados puesto que los medios de producción son propiedad capitalista.
El objetivo del capitalismo es la ganancia, no la satisfacción de las necesidades populares.
Todo esto rige el sistema de explotación y constituye la base del crecimiento desordenado y asimétrico.
Ésta es la base de la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia generada por el aumento de la composición orgánica del capital, la base de la contradicción entre producción y consumo. Estos factores dan lugar a perturbaciones en la reproducción del capital social, “explosiones”, crisis de sobrerpoducción.
Luchamos para que el pueblo tome conciencia de las verdaderas causas de la crisis e intentamos, con todas nuestras fuerzas, organizar la lucha de la clase obrera, la lucha de los sectores populares contra la agresión del capital y la política antipopular que fortalece el capital y trata de cargar el peso de la crisis en el pueblo.
Es necesario sacar conclusiones
Billones de dólares se han concedido y se van a conceder para apoyar a los banqueros, los industriales y los demás capitalistas, reforzando el ataque contra las fuerzas obreras y populares para que sean ellas que paguen la crisis capitalista.
Este curso siguen tanto los EE.UU como la UE y los demás países capitalistas.
Esta es la política que siguen los partidos liberales y los socialdemócratas.
Esta es la orientación de las decisiones de los G20.
Sus contradicciones demuestran el antagonismo entre los intereses monopolistas que sirven.
Las fuerzas del capital tienen miedo de la crisis de sobreacumulación de capital, de sobreproducción que se está desarrollando en los EE.UU, la UE, Rusia, Japón, América Latina y que provoca una recesión económica en China y en la India.
Para engañar a los pueblos utilizan varias fabricaciones ideológicas y fomentan falsas expectativas para controlar la reacción social y obstaculizar la lucha de clases.
En esto las fuerzas de la socialdemocracia, la internacional socialista y sus cuadros desempeñan un papel protagonista.
En primer lugar, señalan como salida el control de la circulación de capitales y hablan de democratización del Banco Mundial y del Banco Central Europeo.
Sin embargo, se ha demostrado que la agudización de las contradicciones capitalistas no se puede suspender y que ninguna medida puede cambiar el carácter del sistema bancario que es herramienta del capitalismo.
En segundo lugar, señalan como salida la estatificación de algunos bancos o otras empresas capitalistas.
Es un fraude porque en ese caso también se mantendría el criterio de la ganancia en el terreno de un mercado liberalizado que genera antagonismo y agresión contra los pueblos.
En tercer lugar, se preocupan por el aumento del desempleo y presentan como solución el aumento de la tasa de crecimiento en relación con el llamado “desarrollo verde”.
Están engañando a los pueblos.
El desarrollo capitalista no ha podido y hoy en día tampoco puede garantizar el derecho al trabajo para todos.
El origen del mal es que los medios de producción están en manos de los capitalistas, el criterio del desarrollo es la ganancia y en todo caso el sistema seguirá caracterizarse por la anarquía en la producción y la desigualdad entre sectores y ramas de la economía y entre zonas geográficas.
Esta realidad recalca que en el capitalismo el obrero no se puede poner nunca por delante de los beneficios.
Esta realidad revela lo engañosas que son las alegaciones sobre un capitalismo “sano” y “humano”, sobre la regulación del mercado.
Los comunistas tienen el deber de refutar decisivamente estos fraudes en relación con la gestión y confrontar las dificultades para la organización y el desarrollo de la lucha de clases, dejando claro que no hay interés común entre el capital y la clase obrera ni en la etapa de crisis, ni en la etapa de revitalización de la economía capitalista.
Los capitalistas y sus partidos en el nombre del cambio climático ocultan que se debe a la explotación de recursos naturales por el capital con el fin de sacar ganancia y promueven la adopción de nuevas medidas antipopulares. La energía, el agua, los bosques, los residuos, la producción agrícola se privatizan y se concentran en unas pocas multinacionales, ahora incluso en el nombre del medio ambiente. Medidas similares se promueven en menor o mayor grado en todos los países capitalistas independientemente del grado de desarrollo capitalista. Además, la protección del medio ambiente se utiliza como pretexto para intervenciones imperialistas. Los monopolios multinacionales, a través de fuerzas imperialistas poderosas, principalmente los EE.UU y la UE, promueven acuerdos interestatales antipopulares con los países capitalistas menos desarrollados en el marco de la OMC y de las negociaciones de Doha. Ponen objetivos por ejemplo para biocombustibles que destruyen grandes territorios forestales, promueven productos adulterados y toman una serie de medidas dando un golpe aún mayor a los sueldos de los trabajadores y al pobre y mediano campesinado.
La “economía verde”, principalmente promovida por la UE, es una salida para la sobreacumulación de capitales y para que asegure las ganancias de los monopolios a través de la intensificación de la explotación de los trabajadores y de los recursos naturales. No sólo no resuelve sino que agrava el problema del cambio climático. Esto se debe al hecho que los problemas climáticos y medioambientales no se pueden abordar independientemente del carácter de la apropiación de los medios de producción concentrados, ni del asunto del poder.
Camaradas;
El consenso social, la colaboración de clases es una de las herramientas más insidiosas y peligrosas para la manipulación y el desarme de la clase obrera. Tenemos la obligación de fortalecer el frente ideológico y confrontar con severidad tales posiciones que en muchos casos se expresan no solamente por partidos liberales o socialdemócratas, sino también por partidos que se presentan como partidos de izquierda, partidos oportunistas que intentan crear relaciones con partidos comunistas, ejercer influencias sobre sus filas, su ideología y su política.
Algunos de los llamados partidos de izquierda prosiguen no solamente a la promoción de posiciones que sirven al capitalismo sino también a la promoción abierta del anticomunismo, calumnian al socialismo y a la trayectoria histórica del movimiento comunista.
El esfuerzo del movimiento comunista para la unidad de la clase obrera no se determina por la relación con los llamados partidos “de izquierda”, partidos oportunistas, sino por la capacidad de convencer, reunir y movilizar fuerzas obreras y populares contra los monopolios y el imperialismo, contra los obvios o encubiertos apoyos.
El KKE cree que aclarando este asunto crucial se dará un impulso a la lucha del movimiento comunista, se reforzará su acción independiente e incorporar nuevas fuerzas en el movimiento obrero.
Esto es importante para que cambie la correlación de fuerzas y para la eficacia de la lucha en condiciones de crisis y a continuación.
Además queremos realzar lo siguiente:
En condiciones de debate ideológico-político intenso se necesita aún mayor esfuerzo para tratar los acontecimientos en la base de un análisis Marxista-Leninista y además fortalecer los encuentros internacionales de partidos comunistas en esta dirección. Los encuentros internacionales de los Partidos Comunistas y Obreros sólo de esta manera pueden cumplir con su papel y corresponder con los deberes complejos de los comunistas y las expectativas de los trabajadores.
Queridos camaradas;
En Grecia experimentamos las dificultades de un enfrentamiento duro.
Hay que destacar la agresión de la UE y del gobierno socialdemócrata.
En condiciones de crisis se acelera la implementación de reestructuraciones capitalistas, se intensifica el intento de aplicar la llamada flexiguridad y en general las formas flexibles de trabajo, se continúa la política de derrocamiento de los derechos a la seguridad social, se comercializa aún más el sector de la Salud, del Bienestar, de la Educación, se congelan los sueldos y las pensiones.
Se utilizan todos los medios para la reducción del precio de la fuerza de trabajo, el aumento del grado de la explotación para el incremento de la rentabilidad del capital.
En estas condiciones el KKE intensifica los esfuerzos para la unidad de la clase obrera y para la alianza social con el campesinado y los demás sectores populares oprimidos.
Insiste en la organización de la clase obrera en los centros de trabajo y en los sindicatos, apoya el PAME, el polo de clase en el movimiento sindical que es el frente contra las fuerzas del gobierno en los sindicatos y el sindicalismo amarillo y da luchas fuertes para los derechos de la clase obrera.
La orientación de lucha del polo de clase para que la plutocracia pague la crisis y la reivindicación de objetivos que correspondan a las necesidades de los trabajadores (trabajo a tiempo completo y estable, aumento sustancial a los sueldos y las pensiones, salud, bienestar y educación gratuitas etc.) le da fuerza y trae resultados a sus luchas.
Los sindicatos que están luchando a través de las filas del PAME tienen resultados significativos.
Con huelgas, manifestaciones, ocupaciones y otras formas de lucha anulan despidos, obligan a los empleadores emplear de nuevo a los trabajadores despedidos, firman convenios colectivos con aumentos que superan la política de ingresos, logran medidas de apoyo a los desempleados, detienen ataques contra los inmigrantes.
El KKE y el movimiento de clase se enfrentan a las dificultades y tienen grandes exigencias en cuanto al fortalecimiento de la lucha ideológica, política y de masas para liberar las fuerzas obreras y populares de la influencia de la ideología y política burguesa y del reformismo.
Creemos que los Partidos Comunistas tienen el deber de unir sus esfuerzos para el fortalecimiento del movimiento de clase a nivel nacional y el refuerzo de la Federación Sindical Mundial que está dando pasos importantes en cuanto a su reconstrucción.
Estamos alertas. La crisis capitalista agudiza las contradicciones interimperialistas en condiciones de reorganizaciones serias, reducción de la participación de los EE.UU en el PIB mundial, fuerte presencia de la UE, fortalecimiento de China, Rusia, India y Brasil. Los trabajadores no deben tener ilusiones que tienen que ver con un “mundo multipolar”, eslóganes utilizados por la socialdemocracia sobre la “democratización de la ONU” o sobre la “nueva arquitectura de las relaciones internacionales”. ¡Se trata de eslóganes de humanización de la barbarie imperialista! No ha habido nunca un “mundo unipolar”! Ha habido siempre contradicciones interimperialistas que en el pasado se suavizaban ante la necesidad de hacer frente a la URSS y a los demás países socialistas. Hoy en día se nota una nueva agudización de las contradicciones interimperialistas y la aspiración de algunas fuerzas imperialistas emergentes y alianzas de jugar un papel más importante en los asuntos internacionales, lo que es descrito por el esquema de un “mundo multipolar”.
En realidad, el imperialismo se caracteriza por la caza de mercados y de recursos naturales, intervenciones y guerras. Los comunistas tienen gran responsabilidad para el fortalecimiento ideológico y la movilización de los pueblos contra las guerras imperialistas y las intervenciones, la ocupación de países por los imperialistas así como en contra de cualquier unión o centro imperialista, independientemente del “color”, nombre o región en la que se crea.
El conflicto que se realiza entre, así como dentro, de las organizaciones imperialistas como la OMC no debe atrapar a los trabajadores en demandas para una gestión mejor y “más justa” del capitalismo. Sus acuerdos reflejan la correlación de fuerzas entre los países capitalistas y es una ilusión creer que pueden ser “más justas”.
¡Para los comunistas el asunto básico no es que su país ocupe una mejor posición en el mercado mundial capitalista, o una mejor gestión del capitalismo, sino el derrocamiento del capitalismo y la construcción socialista!
Los trabajadores tanto en los países capitalistas desarrollados, como en los países con mediano o bajo grado de desarrollo capitalista deben responder a través de un frente común contra los imperialistas para que no se consolidan los intentos de y el mito de una división sin clases “norte-sur”, “países ricos y pobres”.
A todas estas pseudo-divisiones de los pueblos, los comunistas de todos los países deben responder mediante la elaboración de una estrategia común frente al imperialismo, con una unidad cada vez más distintiva a nivel global, forjada en nuestras luchas coordinadas tanto a nivel nacional como global y en coordinación con otras fuerzas antiimperialistas.
La consigna histórica del “Manifiesto Comunista” “!Proletarios de todos los países, uníos!” sigue siendo actual.
¡La distancia entra la clase obrera y los capitalistas está aumentando, tanto en los llamados países “en desarrollo”, como en los llamados países “desarrollados”! Las contradicciones sociales se intensifican debido a la ofensiva general del gran capital contra los derechos y las conquistas de los trabajadores en todo el mundo después del derrocamiento del sistema socialista en Europa.
La experiencia histórica ha demostrado que el movimiento comunista se fortalece a medida que está firmemente comprometido a la línea de lucha Antimonopolista, Antiimperialista y a su objetivo estratégico, la lucha por el derrocamiento revolucionario del capitalismo, por el socialismo, por la abolición de la explotación del hombre por el hombre. En nuestra época, que es época de transición del capitalismo al socialismo, el contenido de la lucha no tiene sentido aspirar a transformaciones democráticas-burguesas sino al poder socialista que va a derrocar el poder de los monopolios y solucionar problemas de retraso económico, de dependencia etc.
Los enemigos del socialismo, los anticomunistas de todos los “colores” que hace unos días celebraban la caída del Muro de Berlín y el derrocamiento del socialismo, no pueden frustrar el avance social en ningún modo.
El socialismo tuvo una gran oferta histórica.
Dentro de pocos años resolvió problemas que el capitalismo no ha logrado solucionar durante siglos.
Se garantizó el derecho al trabajo, a la salud y educación gratuitas, promocionó el deporte popular y la cultura, abolió la explotación del hombre por el hombre, mostró la superioridad del socialismo contra el capitalismo.
La Unión Soviética es un factor clave en la victoria contra el fascismo, dando 20 millones de muertos en el combate.
Estudiamos y aprendemos de las debilidades, los errores, las desviaciones oportunistas que condujeron a su derrocamiento. El socialismo en el nuevo siglo es continuación integrante de las lecciones que sacamos del siglo XX.
El socialismo es más actual y necesario. La agudización de la contradicción básica, el desempleo, la pobreza, la explotación y la crisis capitalista muestran sus límites.
El camino para la satisfacción de las necesidades populares se une con el poder obrero, la dictadura del proletariado, la socialización de los medios de producción y de la tierra, la planificación central y el control obrero.
Este es el faro que ilumina nuestro camino.
Fuente: http://11imcwp.in/content/international-capitalist-crisis-workers-and-peoples-struggle-alternatives-and-role-communist
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Date de publication : 2009-11-24