Guennadi Ziuganov: Socialismo no es el pasado, es la perspectiva de la Humanidad
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Entrevista con Guennadi Ziuganov, Presidente del CC del PCFR, sobre la política exterior de Rusia y las tendencias de desarrollo mundial

Guennadi Ziuganov: Socialismo no es el pasado, es la perspectiva de la Humanidad

- Llega a su término el segundo mandato del presidente Putin. Durante casi ocho años él dirige la política del país. ¿Qué ha cambiado en esos años en comparación con la época de Yeltsin?

- Pocas cosas han cambiado si no hablamos de detalles o pequeñeces sino de la situación de Rusia en la palestra internacional. Lamentablemente nos siguen hostigando y discriminando. Desde Occidente avanza hacia Rusia la apisonadora de la OTAN que actúa codo a codo con la Unión Europea. Sobre nuestro Lejano Oriente se cierne Japón que sigue presentando reclamaciones territoriales y no sólo tiene pretensiones sobre las cuatro islas de las Kuriles del Sur sino también de vez en cuando insinúa que podría tratarse de algo mayor. Tampoco reina la tranquilidad en la zona meridional. Iraq y Afganistán están desgarrados por una guerra que parece infinita. No se trata de la terminación sino de la continuación y la escalada del conflicto en esa región. Existe la amenaza de su expansión a Irán y Siria. Se agudizó bruscamente el problema palestino. Por detrás de todo ello, en el Oeste, el Este y el Sur se hallan los Estados Unidos. Sus dirigentes actuales pretenden gobernar en el mundo, es decir, gobernar globalmente bajo la cobertura de la lucha contra el terrorismo e implantar la democracia al estilo norteamericano, exportar el modo de vida norteamericano recurriendo a la fuerza, violando burdamente las normas y los principios del Derecho Internacional. Es abominable que esa política imperialista abierta del saqueo de otros países y pueblos, del chantaje contra ellos y la violencia directa se camufle con los hipócritas argumentos de la defensa de los derechos humanos, los valores democráticos e, incluso, con los designios de Dios y el Evangelio.

- Parece que Estados Unidos pretende jugar el papel del policía mundial, quisiera gozar del derecho de juzgar, ejecutar y perdonar a quienes les molestan realizar sus ambiciones imperiales.

- No estoy de acuerdo cuando a Estados Unidos lo llaman como policía mundial aunque impostor. Un policía debe servir a la Ley. Al contrario, Estados Unidos declara abiertamente que la Ley le es inaplicable, que la Carta de la ONU y el Derecho Internacional se han caducado y, al fin de cuentas, puede hacer lo que se le antoje puesto que de su lado está la fuerza. Esa manera de proceder no es propia de los guardianes del orden y la legalidad, sino de los gánsteres. Washington quisiera convertir todo el mundo en su feudo donde no actúe según la Ley sino según las costumbres criminales. Quienes ceden ante sus pretensiones prestan un flaco servicio a sí mismos y, también, a otros pueblos y países. Hay que detener esta política aventurera con esfuerzos mancomunados de la comunidad internacional. Si no, el mundo llegará a la catástrofe.

- En el discurso en Munich y después en el Mensaje de abril el presidente Putin hizo una evaluación bastante severa de la política de Estados Unidos y sus aliados y amenazó que Rusia ya no bailará al son de su flauta sino pasará a la defensa más decidida de sus intereses nacionales. ¿Kremlin ha hecho algo desde aquel entonces?

- Lamentablemente luego de las declaraciones de Putin no se han producido cambios importantes en la política exterior de Rusia. Las causas de ello son objetivas. Claro que se puede pronunciar discursos brillantes y temibles, sobre todo en la víspera de las elecciones a la Duma y las elecciones presidenciales. A eso es a lo que se dedica ahora el presidente de Rusia. ¿Pero donde hallarán él y la llamada elite los medios para llevar las declaraciones a la vida? No los hay. En los años de gobierno Yeltsin-Putin Rusia ha perdido el potencial económico, defensivo, científico-cultural e informativo que es necesario para llevar a cabo la política correspondiente a su situación y sus intereses nacionales. También perdió a aliados dispuestos a respaldarle en la arena internacional. Nunca antes en su historia moderna Rusia era tan débil y aislada como ahora. Estamos pagando el precio de la política antinacional que después de 1991 llevó a cabo Yeltsin y ahora continúa Putin apoyándose en los dóciles miembros de “Rusia Unida”.

No es casual que la actitud de Occidente en cuanto al discurso de Putin en Munich y otras declaraciones briosas es bastante cínico. Que hable y hable, consuele a los electores rusos que recuerdan con nostalgia los tiempos de la Gran Rusia y la Unión Soviética. Ya que en realidad el Kremlin nada puede hacer para corregir la actual situación de vejación y humillación. Por eso, como suponen en Washington y Bruselas, Rusia seguirá marchando a la zaga de su política. Los proyectos y programas nacionales de Putin y de “Rusia Unida” promulgados con tanta pompa necesitarán muchos años para ser plasmados. Las consecuencias de su realización, debido al alcance insuficiente y no sistémico de los pasos previstos, es poco probable que fortalezcan las posiciones internacionales de Rusia. Todos esos proyectos serán a lo mejor una herramienta cómoda para repartir la torta del presupuesto estatal y el Fondo de Estabilización, no los medios para sacar el país de una profunda crisis sistémica. Es claro que la mayor parte de recursos asignados sencillamente será robada por los “propietarios eficientes” y el aparato estatal corrupto.

En general, todos los problemas de la política exterior rusa son resultado directo de la política interior. Sin su corrección radical Rusia no podrá salir del atolladero en el cual se encuentra como consecuencia del putch contrarrevolucionario perpetrado por Yeltsin y de la política de su sucesor. Es necesario el cambio del poder. En caso contrario, nuestra situación política exterior desfavorable e incluso peligrosa en muchos sentidos no será corregida y, aún más, continuará empeorándose. Esto deben tomar en cuenta los ciudadanos rusos en el umbral de las elecciones a la Duma y las elecciones presidenciales.

- A lo largo de los siglos Rusia era una gran potencia. Gorbachov y Yeltsin la convirtieron en una potencia de segundo orden, mal gobernado. Ahora Putin ha inventado una consolación para los rusos. Resulta que Rusia ya no es una gran potencia pero sigue siendo potencia energética.

- El petróleo y gas es el caballo de batalla del presidente ruso. Pero se olvida de que la potencia energética es, como regla, sinónimo de un país subdesarrollado, apéndice de materias primas de los líderes de la economía mundial. Rusia es dependiente de la jeringa de gas y petroleo. Si la exportación de los energéticos se interrumpe por un mes como mínimo o si derrumban los precios se producirá inevitablemente el desplome de la economía y las finanzas rusas. Junto a ello se producirá también la quiebra del poder actual con todos sus cuentos de hadas sobre la duplicación del PIB, la desinflación, el crecimiento de las inversiones y el bienestar de los ciudadanos. Kremlin lo entiende perfectamente. Por eso hace todo lo posible para aumentar cada vez más las exportaciones del petróleo y el gas que constituyen riquezas irrecuperables del pueblo. Putin se ocupa de ello personalmente. No le anda bien el gasoducto del Norte, en seguida se traslada urgentemente al Sur, a Italia y los Balcanes con el fin de no reducir las ventas del gas y petróleo en el extranjero. Pero la propia Rusia necesita críticamente el gas: el 50 % del territorio del país no está gasificado. Desda hace rato hay que crear capacidades para el cracking profundo del petróleo y de la producción química moderna utilizando nuestro gas natural. Es vergonzoso reconocerlo, Rusia que extrae centenares de millones de toneladas del crudo tiene que importar casi la totalidad de la gasolina de las marcas 92 y 95 consumidas en el país. Es mucho más vergonzoso importar casi totalmente los productos derivados de nuestro gas. Pero no, la dirección rusa prefiere construir las “corrientes del Sur y el Norte”, enterrar millones de toneladas de metales, despellejar a su pueblo planeando en el nuevo presupuesto trienal elevar los precios internos del gas hasta las tasas internacionales para permitir a nuestros barones del gas y petróleo a seguir llenado los bolsillos y no hacer nada para desarrollar las capacidades productivas de Rusia. Si esto se llama como política nacional, ¿qué cosa será la inepcia o, peor todavía, el crimen contra los intereses del estado?

- Pero con mucha habilidad se sube los precios de gas para Bielorrusia y se explica al mismo tiempo que ello se hace para elevar el bienestar de los rusos.

- Es hipocresía total. Se trata de molestar y desestabilizar a Bielorrusia desde adentro. Es como raspa en ojo de la elite gobernante rusa. ¿Por qué? Porque durante 15 años del gobierno en Rusia nuestros neoliberales-propietarios y su personal de servicio en el gobierno no han sabido crear un modelo económico realmente eficaz del llamado período transitorio. Además de ingresos provenientes del gas y petroleo y los ingresos de la venta de la madera no transformada Rusia no tiene nada, nada produce, rezaga decenios de años respecto a otros países del mundo y no ha alcanzado el nivel de 1989 por ninguno de los indicadores. Y en Bielorrusia tal modelo se ha creado. Allí funciona la industria, anda muy bien la agricultura, se resuelven con éxito problemas sociales. Y habida cuenta de que Bielorrusia no tiene gas, petroleo, oro o diamantes. Pregunten a los habitantes de las provincias limítrofes con Bielorrusia sobre dónde vive mejor la gente. Les responderán que en Bielorrusia. Es una sentencia a nuestro régimen actual. Por eso se enfurece, día y noche está buscando como causar daño a Lukashenko, evitar el cumplimiento de compromisos del acuerdo de creación del estado unificado. Exigimos que se ponga fin a tales prácticas. Dejar de chantajear a Minsk, reñir con los bielorrusos sobre quién será el presidente y quién el vice-presidente del estado unificado, echar el ojo a las fábricas y empresas bielorrusas. Existen los acuerdos de la creación del estado unificado, pues tengan la bondad de cumplirlas. Tengan la bondad de crear el órgano único de administración de tal estado, unificar la defensa, la política exterior, las aduanas, homologar las leyes. Porque el Occidente se desvive por separar a Bielorrusia de Rusia y derrocar el gobierno que allí existe, incorporar a Bielorrusia en la OTAN y la UE. Hay que poner decididamente fin a esos planes, proteger a Bielorrusia contra los planes agresivos del Occidente. El PCFR considera que la creación del estado unificado es tarea impostergable de la política exterior rusa. En general es una de las cuestiones cardinales para garantizar la seguridad y los intereses geopolíticos de Rusia.

- ¿Qué puede comentar sobre la política rusa en el espacio de la CEI?

- Me temo que en realidad no tendremos allá la política. Sólo una reacción a las situaciones que surgen. No más. El Occidente sí que tiene una política bien definida, consecuente y pensada en cuanto a los países de la CEI. A Rusia le cercan con un cordón de estados que se configura como un cierto contrapeso geopolítico a Rusia. Empezaron con los estados del Báltico. Llega el turno de Ucrania y Georgia. Eso continuará. El modelo es de siempre: expulsión de los habitantes rusos o su asimilación forzosa, la reorientación de la política de esos países por la vía antirrusa, participación en distintas acciones internacionales y estructuras de carácter adverso a nosotros, del tipo GUAM, y, obligatoriamente, la política de incorporación de todos nuestros vecinos en la OTAN y la UE. El sentido de esas acciones consiste en cimentar y hacer irreversibles los resultados de la desarticulación de la URSS. Paralizar a Rusia mediante numerosos diferendos y conflictos a lo largo de sus fronteras. Continuar su marginalización en la gran política. Preparar las condiciones para imponer el control y, posiblemente, desarticular el estado ruso y apoderarse de sus recursos.

Solamente los ingenuos pueden creer que Washington o Bruselas nos ayudarán a bajar los humos a los del Báltico o los georgianos, o los nacionalistas ucranianos. En realidad tenemos que encararnos con el frente único de nuestros adversarios y detractores a los que el Kremlin no sabe o no se atreve a denunciar o desunir. Y teniendo nosotros mucho más posibilidades en el espacio de la CEI que nuestros rivales. No hace mucho éramos un estado único. Pero no existen la voluntad y la decisión de aprovechar las oportunidades de manera consecuente y concreta en beneficio de Rusia y nuestros compatriotas.

Una profunda perplejidad, valga la palabra, suscita la política actual rusa con respecto a Crimea, Abjasia, Osetia del Sur, Cisdniestr. Allí se repiten las encuestas, los referendos a favor de la independencia y la posterior unión con Rusia, sin embargo Kremlin siempre guarda silencio e, incluso, expresa su descontento con esas peticiones. ¿Cuánto puede continuar? Lo que es alcanzable hoy mañana puede no serlo, al crimen de Bielovezhsk se sumarían nuevos errores que causarían colosal daño a los intereses de Rusia. Que no hemos excluido ni nunca excluiremos a 25 millones de rusos que no por su voluntad quedaron fuera de Rusia, que vamos a cumplir nuestro deber de continuadores de la Gran Rusia y la Unión Soviética. Que estamos dispuestos a tender la mano y ser un seguro escudo y apoyo para quienes en el espacio de la CEI consideran que Rusia es nuestra Patria común, nuestro destino y futuro.

- Una pregunta asociada a la anterior, ¿qué solución del problema de Kosovo?

- En primer lugar, no hay que dejarse presionar por los EE. UU., la OTAN, la UE que exigen el reconocimiento y legalización de los resultados de su agresión contra Yugoslavia, de su componenda con los separatistas albaneses. En caso si se emprenden los intentos de que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte la resolución sobre el reconocimiento de la independencia de Kosovo, a despecho de las objeciones de Serbia, usar el derecho de veto. Si no hay decisión del Consejo de Seguridad de la ONU y el Occidente se pone en el camino del reconocimiento unilateral de Kosovo, proceder de la misma manera respecto a las llamadas formaciones estatales no reconocidas en el territorio de la ex URSS. El problema de Kosovo es la piedra de toque para probar la decisión de los dirigentes rusos de defender su posición, como fuese declarado antes, y los intereses de Rusia. Estamos en las vísperas de las elecciones y veremos cuánto valen las declaraciones del Kremlin. El PCFR está dispuesto a respaldar a los dirigentes rusos en el problema de Kosovo. Pero la cuestión es si le será suficiente la decisión de actuar como es debido.

- Ahora, por favor, comente los planes de Estados Unidos de desplegar los elementos de DAM en Polonia y República Checa.

- Es una parte del gran plan de avance de las Fuerzas Armadas de EE. UU. hacia las fronteras de Rusia. Contingentes norteamericanos importantes se despliegan en Bulgaria y Rumania, República Checa y Polonia. En el primer caso, son principalmente los efectivos y el material bélico de las Fuerzas Aéreas, en el segundo, los misiles y estaciones de radares. Esa operación se lleva a acabo con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, aunque es evidente que en realidad no hay amenaza por parte de Irán o Corea del Norte, sobre todo la amenaza coheteril, para los Estados Unidos. Se trata de la creación de nuevas bases cercanas a Rusia, además con el objetivo de interceptar nuestros misiles balísticos. Se empieza modestamente: 10 misiles antiaéreos, pero con ello no se limitarán. Y, por lo visto, se van a dotar próximamente de las ojivas múltiples, luego podrían aumentar su cantidad, empezarán a desplegar medios adicionales de cobertura, incluyendo misiles. Es decir, empieza una nueva vuelta en la carrera de armamentos. Se intenta cambiar aún más el equilibrio estratégico a favor de Estados Unidos. Es cierto que los actuales medios de DAM norteamericanos tienen una baja eficacia. Los norteamericanos se arriesgan a inyectar en la DAM ingentes recursos, sin lograr asegurar la cobertura del territorio de Estados Unidos. Pero parece que el objetivo de chantajear a Rusia y reforzar el control de sus países-satélites en Europa parece muy atractivo como para no escatimar recursos a fin de lograrlo.

En cuanto a la preocupación sobre la reacción de Moscú a esas acciones de EE.UU., es bien explicable. Está presente una nueva amenaza. Pero lo que asombra es lo no sistémico y la irreflexión en nuestras declaraciones y contrapasos. Cuando EE.UU. abandonaba el Acuerdo DAM, los dirigentes rusos amenazaban y regañaban mucho. Cuando la salida se completó, declaró que no nos preocupaba mucho porque ningún medio cazamisiles norteamericano podía amenazar a nuestros misiles supersónicos de maniobra. Entonces, viene la pregunta: ¿Por qué Moscú se preocupó tanto por una decena de misiles norteamericanos en Polonia y la República Checa?

Además, si los iraníes no poseen y no tendrán en un futuro próximo los misiles capaces de alcanzar el territorio de EE. UU., ¿por qué proponemos a Bush utilizar nuestra estación de radar en Azerbaiyán? ¿Qué tiene que ver con los elementos de la DAM norteamericana en Polonia y la República Checa el Acuerdo de los Misiles de Mediano y Corto Alcance del que amenazamos salir? Bueno, saldremos de ese Acuerdo. ¿Cuál será la respuesta? Los “Pershing” norteamericanos, pero en este caso no en la RFA, Italia u Holanda, sino en Polonia, las repúblicas del Báltico, o Georgia, con el tiempo de vuelo hacia el objetivo no de 10-12 minutos, sino mucho menos. ¿Para qué lo necesitamos? ¿Qué relación tiene con la DAM el Acuerdo sobre las Fuerzas Armadas y Armas Convencionales que nadie sabe por qué se ha vinculado a este problema?

Resumiendo: mucho se ha dicho pero no se ven medidas reales de contraación que puedan impresionar a los norteamericanos. No es extraño que lucen tan campantes. Todo puede acabar con una nueva capitulación de la política exterior rusa. Y permitirlo significaría invitar a los norteamericanos a una nueva violación del equilibrio que se inclina cada vez menos hacia nuestro lado. La causa de los que sucede es una: el debilitamiento de Rusia como resultado de la política de nuestros gobernantes en los últimos 15 años. Esa política continúa hasta ahora.

- ¿Qué sucede en torno a Irán?

- Occidente ha conseguido involucrarnos en las resoluciones sobre las sanciones contra Irán. En Estonia no escupen en la cara. Moscú no deja de afirmar que no aplicará las sanciones contra Tallin por razones de principio. Es, disque, contraria a las sanciones como tales. Pero cuando se trata de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán o la RDP de Corea que nada malo nos hicieron, Moscú en seguida se olvida de sus principios y vota junto con Estados Unidos y sus satélites. Se crea una situación tonta. Estropeamos nuestras relaciones con Irán. No recibimos nada a cambio por los Estados Unidos. Nos hacemos presa de la política aventurera y de corto alcance norteamericana en el problema de Irán.

Desde hace tiempo se podía ponerse de acuerdo con los iraníes de que se limitarían sólo con I + D necesario para el uso pacífico del átomo. Aceptaban en ese caso cualquier control por parte de la AIEA. Los EE. UU. bloquearon ese acuerdo. Como respuesta Irán comenzó la producción del uranio con bajo grado de enriquecimiento, pero aceptan no pasar a la producción de uranio con fines militares y de nuevo están de acuerdo con cualquier tipo de control de la AIEA. De nuevo, los Estados Unidos no lo aceptan. Y esperan doblegar a Irán mediante las sanciones más rigurosas. No le doblegarán, es evidente. Pero es muy probable que obligarán a Irán dar otro paso en el despliegue de la producción del uranio enriquecido. Y Rusia camina falta de voluntad a la zaga de esa política tonta. Está dispuesta a sacrificar sus intereses económicos en Irán, empeorar relaciones con nuestro vecino sureño, detener (bajo pretextos irrisorios) la construcción de la central nuclear en Busher. Cuando los norteamericanos aprovechan el tema de la energética nuclear pacífica en Irán para desestabilizar la situación allá con el objetivo de derrocar el régimen actual, someter al control un país muy estratégico está claro. ¿Pero para qué necesita Rusia un Irán conquistado por los norteamericanos o bajo el control de sus títeres? ¿Por qué jugamos a favor de Estados Unidos en perjuicio de nosotros mismos y nuestros aliados del Sur en esa región? EL PCFR rechaza categóricamente tal política.

- ¿Cómo evalúa los resultados del último encuentro de Putin y Bush?

- Seguí muy atento ese encuentro. Lamento pero no veo ningún tema en el cual los norteamericanos estén dispuestos a ir al encuentro de la posición rusa. Y la parte rusa, por lo visto, de nuevo está retrocediendo. Juzgue usted mismo. Los norteamericanos no abandonan el propósito de desplegar en nuestras narices sus misiles. Nosotros, como respuesta, formulamos la idea de crear un supuesto sistema paneuropeo de información a servicio de la DAM. Prometimos que realizaríamos en intereses de EE. UU. la modernización de nuestra estación de radares en Azerbaiyán e incluso les dejaríamos entrar a nuestra estación de radares moderna en la Región de Krasnodar. Les vamos a suministrar la información on line. ¿Qué necesita ahora Rusia? Que los Estados Unidos se nieguen a desplegar sus misiles en Polonia y la República Checa. Como resultado, tendrán sus misiles allá y luego tal vez en Ucrania y al mismo tiempo nos metemos en las conversaciones en las que los Estados Unidos no nos harán concesiones en ninguna de las cuestiones y les vamos a regalar, a fin de cuentas, nuestras estaciones de radares y otras cosas más.

- La prensa escribe que en el encuentro con Putin Bush planteó el tema de la democracia en Rusia. Lo más probable que le interesaba la situación interna en el país en vísperas de las elecciones y las perspectivas del desarrollo político de Rusia. ¿Qué conoce al respecto?

- Puedo suponer que a los norteamericanos les interesaba en realidad cómo será Rusia luego de las elecciones presidenciales y a la Duma. Sencillamente dicho, quién y qué posiciones ocuparía al timón del poder y si existen garantías suficientes de que en Rusia nada cambiará en términos generales. Les era muy importante conocer si iba a continuar la política económica y social actual. Si se va a conservar la orientación a la alianza con Occidente y su marcha a la zaga de la política de la UE y EE. UU. Por eso a Putin le llamaron a Norteamérica, le servían langostas e invitaron a la pesca. Si Putin dio las correspondientes promesas y abrió sus cartas, en una palabra, satisfizo a los amos norteamericanos, Washington, por lo visto, continuará refunfuñando levemente respecto la restricción de la democracia en Rusia pero no va a estropear sus relaciones con Putin y su equipo a pesar de unas ciertas divergencias. Sin embargo, si los Bush, el júnior y el mayor, no recibieron promesas serias, se puede esperar la intromisión en los asuntos rusos según el “esquema naranja” o cualquier otro esquema “flores o fruta”. Esto debe revelarse ya en un futuro próximo.

Y el PCFR organizará su política en los próximos meses tomando en consideración tales circunstancias. Consideramos muy importante para Rusia que su política interna y la externa sea corregida debidamente. Vamos a insistir y luchar por ello.

- ¿Cómo son las relaciones del PCFR con las fuerzas de izquierda de Latinoamérica?

- Para nosotros lo que sucede en este continente es en gran medida el prototipo de lo que pasará también en Rusia. Porque fue en América Latina donde desde principios de los años 70 los Estados Unidos afinaban sus concepciones neoliberales del poder ilimitado de la economía de mercado con una participación mínima del Estado. Al igual que ahora en Rusia esa política se imponía mediante el poder brutal, a veces dictatorial de métodos policiacos de aplastamiento de la oposición. ¿Cómo ha terminado? Con el rechazo de las concepciones económicas y modelos políticos impuestos desde afuera, ya que se desembocaron en la quiebra total. En Venezuela, país con recursos naturales muy grandes, la mayoría aplastante de la población vivía en miseria. Argentina -país con formidables condiciones para la agricultura- fue llevado a la ruina total. Casi lo mismo sucedía prácticamente en todos los países de América Austral y Central.

La radicalización de América Latina es una respuesta directa al rumbo neoliberal duro de los años anteriores. Las fuerzas políticas de izquierda eran contenidas durante mucho tiempo por represión pero no se pudo detenerlas. Las leyes de la naturaleza y la sociedad no se puede abolir mediante la fuerza de las armas. En los últimos años un país tras otro en el continente pasan a la vía de izquierda. Nos son sumamente interesantes las experiencias de las transformaciones que llevan a cabo nuestros amigos latinoamericanos. Porque las realizan desde las posiciones parecidas a las nuestras: después del caos en el que sumieron a esos países los “reformadores”. Claro que para ellos sirve como ejemplo Cuba donde muchas cosas son bien hechas. Pero los nuevos gobiernos actúan en condiciones específicas y elaboran sus propios formas y métodos que se corresponden con las condiciones concretas.

No solo seguimos las transformaciones en América Latina sino mantenemos un contacto permanente con las fuerzas de izquierda de esos países también en los foros internacionales y en las relaciones bilaterales. Acabo de visitar Cuba, México y Venezuela: allí existen experiencias muy valiosas que tratamos de utilizar.

- ¿Por otra parte, existe la experiencia de los partidos comunistas que desde hace tiempo están en el poder?

- Sí, los anticomunistas en Rusia y Europa están silenciando por todos los medios el hecho de que las ideas del socialismo ejercen una influencia muy benéfica en el destino de varios países que todavía hace medio siglo eran colonias o semicolonias. Hoy los éxitos de China no sólo son irrefutables sino que se perciben como algo lógico. Pero hay que recordar que apenas 60 años atrás (un plazo miserable en la dimensión histórica) este país estaba desarticulado y el pueblo chino con sus tradiciones riquísimas de varios milenios de años vivía bajo el feudalismo. Fue el partido comunista aquella fuerza modernizadora que colocó al país en las posiciones de uno de los líderes mundiales.

Los procesos parecidos sucedían y suceden en Vietnam que en los años 60-70 infligió una dura derrota militar al imperialismo norteamericano. Los procesos interesantes se desarrollan bajo la influencia de las fuerzas de izquierda en Laos. En India, el partido comunista forma parte de la coalición de las fuerzas gobernantes. El presidente del Parlamento Nacional de India es comunista. Eso, dicho sea a propósito, muestra el grado de influencia de nuestros camaradas en ese, uno de los más poderosos países del mundo.

Nuestros camaradas en otros países, ante todo en Asia, encuentran formas nuevas y eficientes de la construcción de la sociedad socialista. Es un ejemplo de enriquecimiento mutuo de las ideas de los partidos que trabajan en diferentes condiciones. Los comunistas de China y Vietnam han estudiado de manera creadora las experiencias soviéticas aprovechándose de lo más valioso y al rechazar las actitudes que refutó la misma vida. Así mismo estamos estudiando con atención las experiencias de nuestros amigos para utilizarlas tomando en cuenta las condiciones en que se halla Rusia como resultado de las “reformas de mercado”.

En los países donde los partidos comunistas son gobernantes o participan en la administración del Estado, vive casi un 40 % de la población del planeta. Casi una mitad de los habitantes de la Tierra optan conscientemente a favor del socialismo. ¡Es la prueba contundente de la fuerza vital de las ideas del socialismo! Los éxitos de nuestros amigos confirman que el socialismo no es el pasado de la Humanidad sino su perspectiva.

Es esto que deberemos mostrar muy firme y claramente a la gente en el curso de la celebración del 90 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Minsk y Moscú, en el que participarán muchas decenas de delegaciones de los partidos hermanos de todo el mundo, al subrayar que el fututo -el siglo XXI- le pertenece al socialismo en aras del cual en nuestra lucha tenemos que entregar todas nuestras fuerzas, conocimientos y fe.

«Pravda», 12 de julio de 2007

24.07.2007
Source: kprf.ru

Date de publication : -0001-11-30