El poder corporativo europeo en América Latina al banquillo
Claudia Torrelli

Ponerle nombre a lo que nos destruye nos ayuda a defendernos
Manuel Vázquez Montalbán

El Tribunal Permanente de los Pueblos en Lima

En Lima, del 13 al 17 de mayo y en el marco de Enlazando Alternativas III tendrá lugar la segunda sesión biregional del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), dando así continuidad a un proceso iniciado hace más de dos años. Movimientos y organizaciones sociales, sindicatos y parlamentarios, han acudido al TPP para enjuiciar a más de una veintena de empresas transnacionales (ETN) de origen europeo por su accionar en América Latina (AL) y al régimen neoliberal del que forman parte en el marco de las relaciones entre ambos continentes.

Sentadas en el banquillo de los acusados, entre otras, estarán gigantes como Roche y Boehringer en la industria farmacéutica, Shell y Repsol en el sector de hidrocarburos, Syngenta en el agronegocio transnacionalizado, Skanska y Thyssen Krupp en la construcción de infraestructura. Junto a estas empresas también se acusará a los países latinoamericanos y europeos y a la Unión Europea (UE) como bloque.

El poder corporativo europeo en América Latina al banquillo


Europa, con algunas de las transnacionales más antiguas en su haber, mientras se presenta como potencia benigna, portadora de desarrollo sustentable, democracia y respeto de los derechos humanos, implementa inequívocamente toda una gama de estrategias diseñadas para el avance de las ETN, tanto en su propio espacio interior como en su proyección en AL (como los acuerdos de libre comercio disfrazados de Acuerdos de Asociación). El Tribunal es entonces una herramienta muy pertinente para ayudar a evidenciar el doble discurso de la UE. Conjuntamente con poder evidenciar el régimen corporativo de la UE en AL, el desafío es poder visibilizar el entramado que sustenta dicho régimen, es decir, la relación entre los impactos que provocan la violación a los derechos humanos de todas las generaciones, los instrumentos (militares, ideológicos, jurídicos) desplegados y los actores que configuran este escenario (estados, gobiernos, la UE y los organismos internacionales)

Las nuevas Compañías de Indias

Las ETN no son un fenómeno enteramente nuevo (podemos remontarnos hasta la expansión de las compañías de comercio de los imperios coloniales para rastrear su origen), pero la convergencia de transformaciones tecnológicas con el advenimiento del proyecto neoliberal han posibilitado su expansión y la transformación cualitativa de su rol en el capitalismo mundial. Actualmente son una de las estructuras fundamentales de la globalización neoliberal, y controlan una porción enorme de los flujos de comercio, inversión, conocimiento, tecnología, entre otros.

La movilidad de la cual éstas gozan ha dado vida a una carrera desbocada para aprovechar – generando a su vez-, los diferenciales en la distribución de los factores de producción (trabajo, capital, recursos naturales, conocimiento) y en las políticas públicas (impuestos, regulaciones ambientales, aranceles),1 desatando en el camino una competencia feroz entre países y regiones.

El resultado es una espiral descendente de derechos y el aumento de la discrecionalidad de las ETN en todos lados, el vaciamiento de la democracia, el estrangulamiento de los esta- dos (especialmente, pero no solo, de aquellos que se encuentran en las periferias del capitalismo) y el escaso o nulo espacio de los mismos para definir e implementar políticas genuinas de bienestar para sus poblaciones.

En torno a las ETN subsisten aún muchas controversias, pero lo que no podemos hacer es desconocerlas al pensar cuestiones claves como la existencia o no de una nueva clase transnacional, la continuidad/ruptura de clivajes como norte/ sur o centro/periferia, la naturaleza del imperialismo, la división internacional del trabajo, el estado-nación en el siglo XXI y la sustentabilidad de nuestro planeta.

Una Lex Mercatoria para tiempos ‘globalizantes’

Para poder legitimar y sobretodo consolidar el régimen de expansión de las ETN y la construcción de un mercado global, asistimos a un proceso de edificación de un nuevo régimen jurídico- institucional que tiene a su arquitecto mayor en los EEUU, pero donde se han sumado cada vez más claramente actores como la UE y la OMC. Denominado Nueva Lex Mercatoria o también Neoliberalismo Constituyente, se crea nuevo derecho que “más nos aproxima al funcionamiento del derecho de los sistemas feudales que a sistemas de garantías universales” 2, un régimen que amarra las estructuras jurídicas a los preceptos del neoliberalismo impuesto al sur global en las décadas pasadas. Esta Lex Mercatoria construye, a la vez que va consolidando, las profundas asimetrías de poder que existen en el sistema internacional.

Por un lado, ejecuta la desregulación neoliberal de los estados y el freno en la evolución de los sistemas universales internacionales de Derechos Humanos y de control de las empresas, y por otro, avanza en la constitución de un derecho comercial global3, que las legitima, les otorga potestades y las exime incluso de responsabilidades mínimas.

Mientras los estados y lo público se ven desmantelados e impotentes, un sin fin de herramientas que se imponen desde lo supranacional van construyendo un derecho privatizado, donde la democracia es profundamente vulnerada. Mientras este derecho y con el, el poder de las ETN, avanza, los derechos humanos, en todas sus expresiones, retroceden.

Viejas disputas, renovadas vigencias

A nivel institucional, la disputa en torno a las ETN lleva décadas. El escenario más emblemático ha sido en el seno de Naciones Unidas. Pero en esta desigual batalla ni siquiera se ha logrado la creación de normas vinculantes que generen obligaciones para estos conglomerados transnacionales, mientras que las ETN y sus poderosos lobbies avanzan en la hegemonización del debate con conceptos tales como responsabilidad social corporativa, inversión social, etc.

La sofisticada estrategia de contención que las ETN han desarrollado para evitar normas obligatorias adoptan diversas formas : a) la autoregulación, donde ellas ponen sus propias normas (códigos de ética, de conducta, etc.) y la co-regulación, donde instrumentos carentes de toda obligatoriedad son avalados por instituciones (por ej. el Acuerdo Global entre las ETN y Naciones Unidas). Así, en un mundo al revés, las ETN se erigen en juez y parte.

Sin embargo, fuera de los grandes escenarios institucionales, vienen emergiendo desde las luchas de los pueblos estrategias para desmantelar el poder de las corporaciones como la re-nacionalización de los recursos estratégicos, la recuperación de lo público y lo comunitario, el abandono de instituciones como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), o bien la expulsión de las mismas de los territorios donde operan.

Lima, tribunal y después

Antes o después, de forma más o menos tangible, las ETN atraviesan la mayoría de las problemáticas más urgentes que enfrenta la humanidad. Han adquirido un peso específico propio. Por ello, cualquier proyecto de deconstrucción de la globalización neoliberal deberá ineludiblemente ponerlas en el centro, profundizando en las dinámicas de resistencia y construcción de alternativas que les pongan controles y les cierren espacios.

El Tribunal no es más ni menos que una herramienta para facilitar la convergencia de organizaciones y movimientos, fortalecer campañas, desnudar el papel de las ETN en la violación de los derechos humanos y en la construcción de la globalización neoliberal, generar aportes en el debate economía/derechos humanos, etc. Sin embargo, el desafío mayor que el Tribunal tiene planteado es ser el puntapié para la construcción de una plataforma de pensamiento y acción coordinada y sostenida en el tiempo donde diferentes actores de América Latina, para luego coordinar con actores de otras latitudes, tengan un espacio para poder discutir y posicionarse en coyunturas y temas claves que tienen a las ETN como protagonistas.

La redistribución de la riqueza, sistemas de ‘democracia real’ y patrones de producción, distribución y consumo sustentables -es decir, en convivencia y respeto con los límites materiales del planeta-, sólo son posibles si rescatamos espacios que están bajo el dominio del poder corporativo. El TPP en Lima pretende avanzar en esa dirección. ¿Nos acompañan ?

Claudia Torrelli es integrante de Redes Amigos de la Tierra Uruguay & Transnational Institute, Holanda

Notas

1 Murray, Warwick. Geographies of Globalization. Routledge, 2006.

2 Zubizarreta, Juan Hernández. Conferencia en la Fundación Lelio Basso. Roma, febrero del 2008.

3 Zubizarreta, Juan Hernández. Conferencia en la Fundación Lelio Basso. Roma, febrero del 2008.


5 mayo 2008
Fuente: www.movimientos.org/cloc/