Entrevista con el investigador Alain Joxe: «El presidente georgiano actuó empujado por Washington»
Hassane Zerrouky

L’Humanité


Cáucaso. El investigador Alain Joxe*, especialista en cuestiones de defensa, estrategia y relaciones internacionales, analiza los fundamentos del conflicto entre Rusia y Georgia.Traducido por Caty R.

Entrevista con el investigador Alain Joxe: «El presidente georgiano actuó empujado por Washington»

¿Qué lectura hace del conflicto georgiano ahora que han callado las armas?

En primer lugar, pienso que los rusos se retirarán de Georgia. Pero manteniendo la vigilancia alrededor de Osetia del Sur, como hacían antes, por otra parte. Los rusos se retirarán lentamente, con el fin de demostrar que están preparados si vuelven a provocarles. Rusia es una superpotencia, con su lentitud manifiesta que no tiene miedo y que nada le obliga a darse prisa.

Dicho esto, el primer aspecto para entender esta crisis es la puesta en marcha por Estados Unidos del sistema de interceptación de misiles en la República Checa en 2006. Fue una violación del espíritu y la letra de lo que se conoce como el acto fundador de las relaciones entre Rusia y la OTAN firmado en 1997, acto que convirtió a Rusia en una especie de miembro externo de la OTAN asociado en las tareas de seguridad, incluida la lucha contra el terrorismo en el ámbito euroasiático.

Dicho acto estaba claramente destinado a sellar el final de la Guerra Fría tras la desaparición de la URSS. Se asoció a la nueva OTAN, que no podía seguir siendo la de la Guerra Fría, y se había convertido en un sistema de seguridad que incluía a Rusia. Uno de los párrafos de dicho texto estipula que no se deben modificar los elementos de la estrategia del equilibrio de fuerzas nucleares (1). Así, después de que Estados Unidos rechazase la propuesta rusa de instalar un sistema de interceptación en Azerbaiyán, Rusia ha considerado que el despliegue del escudo antimisiles es una medida destinada a modificar el equilibrio de las fuerzas nucleares y que está dirigida contra ella.

Un segundo punto de discordia ha aparecido debido a la voluntad de integrar, al mismo tiempo, a Ucrania y Georgia en la OTAN. Ese proyecto, muy controvertido desde el punto de vista de la Unión Europea, se ha impulsado al mismo tiempo que se ponen en marcha los nuevos dispositivos de interceptación de misiles en los antiguos satélites de la ex Unión Soviética. Todo esto ha irritado profundamente a los rusos.

Finalmente, la decisión del presidente Saakachvili de invadir Osetia del Sur, a pesar de que la cuestión del separatismo osetio se resolvió por un acuerdo patrocinado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) a principios de los años 90, ha prendido la mecha.

¿Cree que Estados Unidos incitó a Georgia para provocar el conflicto?

Sí, lo creo. He oído decir a los responsables georgianos que no habían previsto que los rusos reaccionasen de esta forma. ¿Qué significa eso? ¿Saakachvili fue tan estúpido por pensar que los rusos no reaccionarían o porque los estadounidenses le dijeron que Moscú no se movería? Seguramente conoceremos los detalles algún día. Estados Unidos es una gran democracia parlamentaria y en algún momento habrá investigaciones que llegarán hasta el fondo y se sabrá si hubo o no una incitación.

¿Por qué Washington se inmiscuye de manera tan descarada en esta región?

El problema es creer que esta crisis ha surgido de repente. Estados Unidos está atormentado por un síndrome de fracaso por tres guerras, como mínimo, que no están funcionando como EEUU deseaba: la guerra de Afganistán, la guerra de Iraq y la amenaza de guerra en Irán que le han frustrado internacionalmente. En el último caso, en vez de declarar la guerra a Teherán para impedir su «nuclearización», Washington y sus aliados se han visto obligados a negociar con una parsimonia oriental.

La comprobación de que las alianzas ya no funcionan como le gustaría ha puesto a Estados Unidos bastante nervioso. Eso, sin duda, le ha empujado a plantearse, en el fondo, que para reafirmar su liderazgo el mejor medio era «descongelar» al viejo demonio ruso, y por lo tanto «provocarlo». Hace un año pensé que esta evolución es peligrosa. Porque es una actuación estadounidense bastante insidiosa que se explica por los fracasos anteriores. Y cualquier «aventura» espoleada por el fracaso puede convertirse rápidamente en una insensatez desde el punto de vista de la conservación de la paz mundial.

Cuando en los viejos tiempos Stalin, por una decisión administrativa, entregó Osetia del Sur a Georgia porque formaba parte de la URSS, eso hizo que Osetia perteneciera formalmente a Georgia. Desde el momento en que Georgia pasó a ser independiente, el problema de Osetia del Sur viene a ser comparable al caso de Kosovo. Y de hecho los rusos han adoptado con respecto a Osetia del Sur la misma posición que la UE, en nombre de los derechos humanos, ha establecido en cuanto a Kosovo. Ciertamente hay que respetar las fronteras internacionales pero este respeto se suspende cuando se trata de los derechos humanos… Y cuando dentro de fronteras jurídicas marcadas existen disturbios internos debido a que no se respetan los derechos humanos de las minorías, estallan guerras de liberación, es decir, guerras contra la colonización. Eso es lo que les ocurrió a los kosovares y lo que está ocurriendo a los osetios del sur que, por otra parte, habían negociado un alto el fuego y prácticamente vivían en Rusia económica y jurídicamente desde hacía más de diez años.

¿No cree que Rusia aprovechó el paso en falso de Saakachvili para demostrar su poderío en el nuevo orden internacional?

No exactamente. Rusia no está en un período de conquista, sino en un período de pérdidas de territorios del imperio… Es Estados Unidos quien está en una fase de expansión: ha tomado bajo su protección ex Repúblicas soviéticas, países bálticos, antiguas democracias populares; y piensa que podrá integrar en la OTAN a Ucrania y Georgia y, por qué no, ir más allá en Asia Central. Esta visión de una expansión del imperio estadounidense en el este de Europa y una parte de Asia no es una invención mía.

Rusia, por el contrario, está en una fase de decadencia. Y corre el riesgo de perder lo que fue el corazón de la Unión Soviética, Ucrania. La cuestión se plantea, por consiguiente, en saber si la conquista de Osetia del Sur por Georgia no llega en un momento en el que Rusia no puede o no quiere seguir retrocediendo…

Entonces, ¿usted cree que la crisis actual puede deslizarse hacia un peligroso enfrentamiento entre Rusia y la OTAN desde que esta última da la impresión de querer sustituir a la UE o incluso que la UE se difumina en beneficio de la OTAN?

No creo que la OTAN pueda sustituir a la UE aunque lo parezca. El problema es la militarización de una cuestión de fronteras, es decir, que estaría más allá de la Unión Europea. Cuando se maniobra en este terreno, es decir, esencialmente en Ucrania, el razonamiento europeo no puede ser más que la militarización del problema. Y lo mismo en Georgia: cualquier deseo de militarizar un problema va contra los intereses de la Unión Europea. El mantenimiento de la paz entre los países de la UE es una cuestión absolutamente fundacional, como el mantenimiento de la paz en las fronteras con todo el vecindario y más allá. Por lo tanto, cualquier voluntad de militarizar, por medio de la OTAN, las complejas cuestiones que existen en las zonas balcanizadas está mal vista por los dirigentes de la UE y por consiguiente pienso que la UE no llevará el asunto hacia una acentuación del conflicto.

En cuanto a la idea de que la UE se difumina en beneficio de la OTAN en la crisis de Georgia, es falso. Porque el único proyecto de paz que está sobre la mesa es el de la UE, presentado por el presidente francés con el apoyo de Alemania. Y si queremos que el conflicto no degenere más, claramente habrá que establecer una resolución de la ONU exigiendo el acuerdo de los rusos y estadounidenses, pero también de los europeos.

Estados Unidos puede sentir la tentación de subir la apuesta porque está en período electoral, pero no los europeos. Incluso aunque no estén de acuerdo con la posición rusa, los europeos no están por una militarización del conflicto. ¿Alguien quiere una guerra contra Rusia?, claro que no. Por supuesto que los rusos son pendencieros cuando se enfadan, pero los estadounidenses también. Por lo tanto, Europa está para impedir que ambos sistemas imperiales corten de nuevo a Europa en pedazos e impongan una fuerte tensión euroasiática.

Entonces ¿El quid de la cuestión es la adhesión de Georgia a la OTAN?

El procedimiento que permite a Tbilissi poner en marcha su candidatura todavía no está abierto. Cualquiera que sea la situación de sus futuras relaciones con Osetia del Sur, Georgia tiene un conflicto abierto con Rusia. Lógicamente, y en la tradición de la Alianza, Georgia no debería ser autorizada a entrar en la OTAN tal como está actualmente porque sería adherir, de hecho, a un país que está en guerra.

Original en francés:

http://www.humanite.fr/2008-08-26_International_Alain-Joxe-Les-dirigeants-georgiens-ont-ete-pousses-par

* Alain Joxe es director de estudios de l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (París) y dirige el Grupo de Sociología de la Defensa. Especialista en estrategia, es el fundador del Centro Internacional de Investigaciones sobre la Paz (CIRPES). Es autor de numerosas obras, entre ellas, Voyage aux sources de la guerre (1990), L'Amérique mercenaire (1992) y L'Empire du chaos (2002).

Hassane Zerrouky es periodista el diario comunista francés L’Humanité.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

Fuente: www.rebelion.org
Photo: http://ossetie.canalblog.com/
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