Italia: Manipulaciones
Rossana Rossanda

No existe debate político tan atravesado por las mentiras, los errores y las reticencias como el de las pensiones. Termine como termine –acuerdo o ruptura de la Unión—, pasará a la historia como una página singularmente baja de nuestra temporada política. Dejemos de lado el perfil moral, según el cual la mayoría considera justo y solidario que cerca de la mitad de los pensionistas italianos –por encima de los 16 millones— vivan con menos de 750 euros al mes, cantidad que a quien decide sobre la suerte de aquéllos, no le alcanza ni para dos días. Atendamos a la información, completamente sesgada por una tendenciosidad inclinada a la mentira pura y simple, a la omisión y a la manipulación. No creo que quienes nos gobiernan, la prensa y la TV no sepan cómo están las cosas realmente. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y de la Contabilidad del Estado son de fácil acceso y, en su conjunto, claros. Digo “en su conjunto” porque el desmenuzamiento de las tipologías y de los métodos de cálculo no ayuda al ciudadano a comprender a qué puede atenerse personalmente, pero quien decide está perfectamente al corriente de ello. Veamos las enormes libertades, llamémoslas así, que se toman nuestra clase dirigente y sus editorialistas.

Italia: Manipulaciones

1.Gobierno y firmas de prestigio dicen que es necesario reformar urgentemente el sistema de la Seguridad Social porque está actualmente en déficit. Es falso. La relación entre ingresos y gastos de las pensiones de los trabajadores – cuántas cotizaciones se han ingresado y cuánto se percibirá una vez se ha dejado de trabajar- arroja un balance positivo para cualquier año, compensándose las categorías relativamente más privilegiadas con los fondos del trabajo dependiente público y privado. Si en el balance de cuentas del Instituto Nacional de Estadística aparece un modesto déficit es porque le son endosados, junto a las pensiones de los trabajadores, una seríe de gastos asistenciales a los que el gobierno hace frente (más o menos justos y nunca en disminución). Esto está registrado en los datos oficiales, lo dicen los sindicalistas, lo ha elaborado Refundación Comunista, lo explica en Reppublica, en términos simples y exactos, Luciano Gallino –pero como si nada, la tesis sigue siendo la misma: demasiados, los pensionistas; pocas, las cotizaciones, y en lo futuro, todo irá a peor. ¿Y quién debe pagar este déficit asistencial (tras haber cubierto ya el de la Seguridad social de los campesinos, el de los artesanos y el de los ejecutivos de empresa (!) , de los trabajadores de telefónica y de los electricistas, porque es una selva de sistemas diferentes) sino el que era antaño el fondo de los trabajadores por cuenta ajena , especialmente los del sector privado?¿ Aquellos que son los peor retribuidos y con toda seguridad no evasores de impuestos? Es a ellos a quienes se les exige que prolonguen su tiempo de trabajo y aumenten su cotización. Esta es, en esencia, la famosa reforma

Como premisa o como conclusión de este axioma constan las previsiones sobre el futuro, destinadas a demostrar que seremos siempre menos, siempre más viejos, y por consiguiente que habrá siempre menos cotizaciones, espantosas “jorobas” en el déficit. Nuevas generaciones con pensiones de jubilación a cero. Es sin embargo curioso, resulta incluso estrafalario, que nadie eche una ojeada al decenio transcurrido de la reforma Dini en adelante: ni tan solo uno de los pronósticos avanzados entonces se ha reveló como acertado.. En 1995 se había previsto que la población residente descendería, en el 2005 deberíamos haber sido 57.613 144, mientras que en aquella fecha llegamos a ser 58.751.711: un error de más de un millón, somos un 2% más. ¿Pero quizás más viejos e improductivos? . Pues no, ha aumentado el número de quienes están en edad de trabajar, la franja entre los 24 y los 29 años ha crecido más de un 6%, la tasa de los que se encuentran en edad de trabajar entre los 15 y los 64 años ha crecido en un 3%. Y por último, pero no lo menos importante, concretamente en Italia la edad media de quienes pasan a ser pensionistas es de 61 años y pico. No habrá sido mala intención, pero sí ciertamente un error escandaloso, que demuestra cuántas variantes intervienen en la previsión y qué valor tienen las actuales extrapolaciones respecto de un futuro temible

2 En medio de esta nada inocente confusión están los inmigrados. En 1995 el gobierno previó que habrían entrado y se habrían regularizado 51.000. Por el contrario, han sido 238.357, y en gran medida ellos constituyen la franja joven en aumento. Una vez regularizados, pagan impuestos y tasas (entre paréntesis, las tasas las pagan incluso los jubilados, por lo que no son tan solo gasto). Añádase a esto que aquellos que se las han arreglado para llegar a nuestras costas sin ahogarse (demasiados no logran llegar ni tan siquiera a las páginas de noticias) son robustos, no hemos gastado ni un céntimo para alfabetizarlos ni diplomarlos. Es preciso ser Bossi o Fini, maniáticos de la identidad nacional y de estupideces semejantes, para no comprender que ellos son ya parte de la Europa que está emergiendo, nutren el colectivo de contribuyentes, son un recurso. Si no se les tiene en cuenta, todas las previsiones tanto sobre la esperanza de vida (diversa entre otras cosas según las muy claras categorías sociales), como sobre la composición del trabajo y sobre el colectivo de contribuyentes están abocadas a caer en gruesos errores tal como ocurrió durante el decenio anterior.

Y podríamos continuar. No siempre son mentiras: es también oscurecimiento “natural”, tal como el que se arroja sobre las mujeres. Estas, como es sabido, tienen una mayor esperanza de vida y pretenden acceder a la pensión cinco años antes. ¡Vampiras! Se finge olvidar –o, aún peor, se olvida verdaderamente- que una trabajadora suma a las treinta y cinco o cuarenta horas de actividad fuera de su casa (no sabemos cuántas de ellas, señoras de la limpieza y cuidadoras de ancianos, trabajan en negro, porque nuestras señoras no pagan impuestos) el trabajo en su propia casa: alimentar, lavar y planchar para sus hombres, criar a los niños, cuidar de los ancianos, limpiar la casa, hacer la compra y atender a la pequeña burocracia –todos los trabajos que llevan tiempo y no son pagados, pero cuyo coste podría ser fácilmente calculado a partir de la retribución que percibe quien lo desempeña como profesional (señoras de la limpieza, cuidadoras, enfermeras, secretarias).

Decir que por término medio una trabajadora curra no siete por cinco, sino siete por siete es una aproximación a la baja. Eugenio Scalfari había escrito que la usura se continúa ejerciendo mientras el cuerpo aguanta.

Y oscurecimiento es precisamente lo que cae sobre los trabajos “usurarios” sobre los que quizá no se miente, pero todos, sindicatos incluidos, hacen la vista gorda. No hay que ser psicólogo o catedrático de sociología para saber que cualquier trabajo que es solo cansancio, repetición y aburrimiento , que es sólo maquinal, sin posibilidad de elección o decisión y que no tiene otra contrapartida que el salario, es usurario física y /o síquicamente, es alienante y devora energías . Como para un precario la permanente incertidumbre sobre el mañana es en nueve de cada diez casos lo más desgastador de un trabajo. El décimo caso lo dejamos para la señorita Padoa Schioppa que –según dijo su padre //1— está contenta de saber sólo el viernes si podrá trabajar el lunes siguiente. Pero volvamos sobre la mentira respecto de hechos y datos fácilmente controlables: ¿A qué se debe?

Creo que obedece a una doble la explicación. La primera que, aún habiendo alcanzado la cuota de desfachatez social 2007, les avergüenza decir: Querido pueblo italiano, mantendremos las pensiones a su nivel actual (8 millones de vosotros con menos de 750 euros al mes, (y el 80% de los mismos con menos de 500 euros) pero tendréis que trabajar algunos años más y además hacer transferencia de los fondos de pensiones de la Seguridad Social a algún fondo de inversión porque debemos bombear vuestros dineros para reflotar nuestras pobres empresas. Si con esta ayuda vuestra logramos ser competitivos, tendréis al final algunos euros más, no como pensionistas, sino como accionistas, si no lo logramos, perderéis también aquellos. El crecimiento de las empresas sea vuestra divisa, apretaos el cinturón confiadamente

La segunda es que la primera ley no es la de Signora, sino la de la Comisión europea y de el Banco Central europeo que exigen que nuestra deuda vuelva a estar en los niveles previstos. ¿Ha habido un aumento imprevisto de los ingresos fiscales? Aproveche para curarse un poco más deprisa. Es cierto que en Francia Nicolás Sarkozy le ha dicho a esas dos autoridades supremas del continente: por cierto, Francia se incorporará a la disciplina europea no en el 2008 sino en el 2012, y no se ha venido abajo el mundo. Pero él es la derecha y nosotros la izquierda, él apesta a proteccionismo, mientras que nosotros , fieles a la libertad, permitimos que se desmantelen nuestras fronteras y en cuanto podemos desmantelamos las ajenas. Una dinámica empresa italiana se ha comido hace dos semanas una empresa francesa saneada para cerrarla y deslocalizarla en Tunicia, donde el trabajo cuesta mucho menos y adiós a la mano de obra cualificada. Esto se hace pero no se dice. Al menos no, cuando la mayoría está compuesta por un arco por completo de izquierdas , incluidas Refundación comunista y el Partido Comunista de Italia incluidos //2, y sobre todo en el Senado se necesitan absolutamente todos los votos, del primero al último. Otra cosa sería si, como no ocultan Francesco Rutelli y buena parte de los dirigentes del aún no nato Partido Democrático, la mayoría se liberase de su izquierda, tachada de maximalista y conservadora, y pudiese contar como suyos los votos de la Unión Demócrata Cristiana y otros, posiblemente independientes, pero suficientes para reemplazarla. O si el gobierno cayese y se formase , bajo los auspicios del presidente de la República //3, un bonito gobierno de unidad nacional que ya no tendría necesidad de mentir, salvo, naturalmente, durante las elecciones. Hoy por hoy, es aún difícil que sin pasar la hoja el Estado, que tiene prohibida la intervención en la economía, intervenga minuciosamente para liquidar todos los intentos que ponen coto de alguna manera a la lógica de los beneficios. Este es, por otra parte, el verdadero nudo gordiano de la actual mayoría.

NOTAS del TRADUCTOR: //1 Actual ministro de economía del segundo gobierno Prodi -2006- alto funcionario europeo, y antes, directivo de la mayor empresa privada de seguros europea. Todo un “perfil” típico de la clase política europea actual. //2 La frase “Esto se hace pero no se dice”, se refiere, por supuesto a la doble moral sexual burguesa (santa esposa/prostitución, etc). Referido a las hipocresías de fuerzas sedicentes de izquierdas, es una denuncia de la doblez moral, La frase era un tópico usual que formaba parte del acerbo común de la cultura de la izquierda revolucionaria europea y hacía referencia a una anécdota histórica. En una tesitura semejante, en la que el socialdemócrata revisionista Eduard Berstein se fue excesivamente de la boca por su sinceridad brutal en favor de prácticas procapitalistas, éste fue reconvenido por el dirigente ortodoxo, centrista, de la socialdemocracia, Karl Kautsky:“Mi querido Eduardo, esto se hace pero no se dice”. Hoy la desarticulación de nuestra traditio exige, al menos en España, que se redacten notas a pie de página para explicar el significado de lo que fue un locus de la cultura de la izquierda. // 3 Giorgio Napolitano, procedente del ala derecha del PCI, y que, a comienzos de los años 90, llegó a escribir libros, al alimón, con el entonces representante del ala izquierda de la socialdemocracia alemana Oskar Lafontaine, en los que se defendía para Europa un socialismo realmente transformador. La evolución de ambos personajes no ha sido la misma.

Rossana Rossanda es una escritora y analista política italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaban de aparecer en Italia sus muy recomendables memorias políticas: La ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado], Einaudi, Roma 2005. El lector interesado puede escuchar una entrevista radiofónica (25 de enero de 2006) a Rossanda sobre su libro de memorias en Radio Popolare: parte 1 : siglo XX; octubre de 1917, mayo 1968, Berlinguer, el imperdonable suicidio del PCI, movimiento antiglobalización, feminismo; una generación derrotada; y parte 2 : zapatismo; clase obrera de postguerra; el discurso político de la memoria; Castro y Trotsky; estalinismo; elogio de una generación que quiso cambiar el mundo.

Il Manifesto, 18 julio 2007
Source: Traducción para www.sinpermiso.info, Joaquín Miras

Date de publication : -0001-11-30